"EL AMOR ES UN CANALLA"

"El amor es un canalla"


EL AMOR ES UN CANALLA

Sin control vuelan los sentimientos, nacen así, espontáneos, y siempre cuando menos te lo esperas, y de quien menos te lo esperas, pero muchas veces la chispa es unidireccional, pues algo que te gusta de otro ser no implica que algo de ti le tenga que gustar a él. O no "lo mismo"...
No coincidencia en tiempo, visión idealizada, idealización que enciende, provoca, el amor, decepción que a veces mata.
Pero yo ya no muero por amor. Que la vida es muy breve, y hay que pasar página.

Cuando las mariposas revolotean en tu estómago es la señal del cuerpo, la señal de alerta: te excita los sentidos alguien que tienes cerca. Pero si no es recíproco, ya dicen que las mariposas viven sólo un día... A otra cosa mariposa. Y no es que sea fría; y no es que sea frívola tampoco, es que ya esta ninfa no se fía ni de sus sentimientos, que la han llevado muchas veces por el camino del sufrimiento, por el camino del ridículo, por el camino del desenfreno.

Tú estás dentro de mí, aunque no me ames. Conservo cada hormigueo en mi mente, podría dar rienda suelta a mis pasiones, pero entonces, si ya no de ninfómana, me tacharía el mundo de demente. Hay que ser más prudente. Estar atento a las señales, pero no solamente  a las que nacen en ti, que el amor no correspondido existe, aunque cueste admitirlo; hay que estar bien atento a las señales que te envía el viento, léase, el ser que a ti te arrebata.
Porque a veces el amor es pincel, cambia al otro, lo hace a tu imagen y semejanza, lo idealiza, lo colorea, con el color que más te conviene.
¡Pero es que la ilusión es falsa visión! Las gafas, en asunto del amor, son importantes, para no meter la pata pues a veces das cosas que el otro no quiere que le sean dadas, y a ciegas te regalas, y lo único que haces es hundirte, como en la canción de Mecano.
A veces te regalas y es caer en un hondo precipicio del NO, y cuando digo que ya no muero por amor sé bien lo que me digo. Porque he resucitado más de un millón de veces, pero amar esperando, es un amar de niña pequeña, es un buscar afecto, y por eso sé quién me atrae pero no le busco, porque quien tiene que buscar ha perdido de antemano. Que me encuentre el destino, mi destino.

El amor a veces no quiere presentarse en la cita, a veces te sorprende, a veces te da, pero a veces te quita. Por eso ya no muero por amor, porque la vida son dos días y el amor más grande que uno tiene es la autoestima, amantes de nosotros mismos siempre, cabeza alta, aceptar la frustración, y no hundirse.

Y es porque he conocido el amor que ahora me cuesta más reconocerlo, sentirlo en mí. Porque la vida, en estas cuestiones, me ha hecho más exigente, reconozco mis sentimientos, que a veces van a menos, que de tanto amar me he dado cuenta que el amor es cosa cara de verse, cosa cara de aflorar, de florecer, cosa cara de atreverse, cosa cara de surgir del corazón; perla valiosa, el amor, que cada vez tengo más cerrada la ostra, aunque abra las piernas al calor.

No me llegas. No me llega el calor, pues estáis fríos. Jugáis a un juego distinto que el mío, yo me lanzo de cabeza, vosotros esquiváis la piscina. Esto va por los amantes que he tenido en mi vida, no por todos, claro, pero sí que por la mayoría.

Y he dejado de lanzarme a la piscina vacía. Ahora nado en la playa, que el amor del mar es incondicional, no pide, no pregunta, sólo es. Y entre tantas pasiones vividas en mi vida, quedan gravados instantes verdaderos, a veces no hace falta decir te quiero, lo dicen las miradas, a veces no me atrevo a decir nada…
Porque era muy osada. De adolescente me comía el mundo, no temía decir mi ser interno, estoy cambiando, qué triste. Ahora callo al sentir, porque a veces me siento una extraterrestre y muy pocos están en mi honda, muy pocos desnudan su cuerpo y su alma, yo ahora, vestida, no me fío. Que el amor es un canalla y a mí me ha hecho muchas canalladas...

Haydée Nora Gómez Hernando


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